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La urdimbre de un tejido verde

Por G. Leonardo Gómez Marín

Entre el murmullo de las carretas

Siempre será una feliz coincidencia que el 7 de julio de cada año, al calor de los eventos que recrean la celebración del Día Internacional de las Cooperativas, una organización como la Cooperativa RECIMED pueda celebrar también el momento en que 21 recicladores de oficio, con el acompañamiento de la Alcaldía de Medellín y el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, decidieron detener por un momento los ejes de sus carretas y lavar sus manos laboriosas para garabatear sus nombres en un papel, que marcaría el inicio de un sueño común.

Más de una década después, en medio de la distancia que nos ha marcado la situación actual del mundo y pese al aire fatídico que para algunos envuelve número 14, que se interpreta como la importancia de lo kármico en el resurgir de algo nuevo, son más las alegrías que las tragedias que han marcado el rumbo de la Cooperativa RECIMED. Fiel a los principios y valores que hacen del modelo cooperativo una de las mejores alternativas para mejorar la calidad de vida de las personas, mientras contribuyen al avance económico, social, cultural y político de su comunidad y su país, la organización tiene en su haber una cantidad inmensa de toneladas de reciclaje y de sueños que se han entretejido sabiamente al fragor de cada jornada.

En los primeros cinco años de funcionamiento, con el apoyo de un sinnúmero de entidades y empresas, la organización logró un incremento muy significativo en su base social, pasando de 21 asociados fundadores a más de 1.100 recicladores asociados en el año 2012. Y al tiempo que aumentaron las toneladas de papeles, plásticos, vidrios y cartones, los cuales empezaron a llegar directamente a la industria desde los Centros de Acopio operados por la Cooperativa RECIMED, crecieron también los ingresos adicionales promedio mensuales de los asociados y algunos proyectos estratégicos en las áreas de vivienda, salud y educación. Nació el proyecto La Escuelita, por el cual han pasado más de 250 recicladores que han aprendido a leer y a escribir, 19 recicladores obtuvieron una vivienda propia y se empezó a gestar el grupo Recimayor como alternativa de acompañamiento para los recicladores adultos mayores asociados a la organización.

Surgieron también iniciativas de articulación con otras organizaciones de recicladores de la ciudad, para lo cual  se creó la Corporación Ambiental del Área Metropolitana – Corpoambiental, de la cual RECIMED fue una de las principales entidades asociadas, y se incursionó en una nueva etapa de tecnificación del reciclaje en la ciudad y en la región con la operación de la planta de aprovechamiento en el Centro Industrial El Guacal, propiedad de Enviaseo ESP. Durante éstos años la organización recibió varios reconocimientos, entre otros el Premio Ventures y la condecoración del Ministerio de Ambiente, Ciudad y Territorio, como Mejor Organización de Recicladores del país.

No obstante, llegaron también los años difíciles. Entre la desidia y el absurdo de mandamases de turno, quienes consideraron que el mejoramiento de las condiciones de vida de los recicladores de oficio no podía darse a través de ellos mismos y debía concebirse como un fortín de contratación, primó entonces la argumentación de que la rentabilidad y los excedentes de la comercialización de reciclaje debían reintegrarse al Municipio de Medellín antes que invertirse en el bienestar de los asociados de la Cooperativa RECIMED. El éxodo de muchos recicladores que apenas se contagiaban del espíritu solidario, del “uno para todos, todos para uno”, no se hizo esperar y la Cooperativa RECIMED por poco se convierte en otro caso fallido de administración de pobreza en el que sus asociados perdieron la confianza en sí mismos, en sus compañeros y en el estado; volvieron a transitar los caminos de la economía descalza que sabiamente explica Manfred Max Neef.

Aún hoy el Tribunal Administrativo de Antioquia no resuelve si el proceder de la entidad realmente estuvo acorde con los Autos y Sentencias de la Corte Constitucional, que ordena al estado implementar Acciones Afirmativas en favor de los recicladores de oficio.

En el camino de la utopía

En el año 2015, luego de un esfuerzo mancomunado entre el Consejo de Administración, el Comité Asesor y el equipo de profesionales que han hecho de esta organización un verdadero “diálogo de saberes”, RECIMED empezó a tener un horizonte de recuperación financiera y se dió a la tarea de recorrer un camino nuevo,el del reciclaje como parte del servicio público de aseo. Este proceso se dió gracias a la entrada en vigencia del nuevo marco normativo, en particular el Decreto 596, que abrió la posibilidad para que organizaciones de recicladores empezaran a recibir un pago adicional a la venta del material con el propósito de estructurar mejor la prestación del servicio y, a la par, mejorar los ingresos de los recicladores.

Se configuró entonces el Plan de Fortalecimiento Empresarial RECIMED 2028, con una inversión estimada en 2.000 millones de pesos para mejorar la infraestructura, aumentar la eficiencia y recuperar o ampliar la cobertura que en medio de los años difíciles hubo que reducir. Nació entonces la iniciativa Ruta Verde – Reciclaje con recicladores, una versión mejorada del proyecto Cambio Verde, ejecutado años antes con el Área Metropolitana del Valle de Aburrá y que se ha ido consolidando como un modelo eficiente de ruta selectiva por atender a cerca de 25.000 usuarios de la ciudad de Medellín y 4.500 usuarios del municipio de Barbosa, generando un ingreso adicional a la compra de $250.000 promedio mensuales por asociado para los más de 300 recicladores que hoy reciben dichos recursos, provenientes de la tarifa de aseo en la actividad de aprovechamiento en ambos municipios.

Se reactivó el proyecto Rincón del Reciclador, esta vez con una marca propia y una dinámica enfocada a las mujeres recicladoras, que representan más del 45% de los asociados. Con el apoyo de entidades aliadas se reactivaron también los círculos solidarios del programa FOMENTAMOS y el Comité Social, como estrategia para canalizar las ayudas en mejoramiento de vivienda, tratamientos médicos y auxilios económicos para los asociados de más bajos ingresos. Adicionalmente, adquirimos una infraestructura propia para la organización que actualmente funciona como Estación de Clasificación y Aprovechamiento – ECA y ampliamos la capacidad de recolección y procesamiento de materiales con la contratación de vehículos adicionales y el aumento en el número de operarios y profesionales de apoyo para conformar un equipo de aproximadamente 30 coo-laboradores que hoy respaldan el esfuerzo cotidiano de nuestros más de 450 asociados.

Dimos también un paso importante en la generación de conocimiento mediante la creación de Informes de Sostenibilidad bajo la metodología GRI y la suscripción de convenios de investigación con las universidades EAFIT, UPB, UDEA, COLEGIO MAYOR DE ANTIOQUIA y el proyecto COLOMBIA CIENTÍFICA que integra a varias universidades del país. Activamos una serie de estrategias de comunicación como la campaña Reciclo y siembro, que nos han permitido llegar a más de 12.000 personas con piezas promocionales en canales de televisión regional y en el Metro de Medellín, entre otros espacios; promoviendo siempre el reconocimiento de nuestros asociados y la separación adecuada de los materiales reciclables. Dicha experiencia ha sido ampliamente reconocida por la Superintendencia de Servicios Públicos como una buena práctica en la atención a usuarios y permitió que la organización fuese catalogada entre las 500 empresas más sostenibles de la iniciativa Premios Latinoamérica Verde.

El derecho al desecho

Conocedores y partícipes de los cambios normativos que empezaron a darse en el país en el año 2016, hemos sido pioneros en la articulación con grandes compañías y empresas emergentes de tecnología para la implementación de planes piloto de Responsabilidad Extendida del Productor – REP, con procesos de operación logística de máquinas de recepción de materiales y entrega de incentivos (Kaptar, Ecobot y CamBIO, entre otros), ejecución de iniciativas de recuperación de materiales en municipios aislados como Bahía Solano (Chocó) con el proyecto Recicla, por el planeta y la implementación del Movimiento RE en la Costa Caribe, iniciativa promovida por las principales embotelladoras del país, y de la cual somos con Ekored – Enka de Colombia los operadores seleccionados para la recuperación de 1.200 toneladas de PET con la participación activa de 7 organizaciones de recicladores de Cartagena, Santa Marta y Barranquilla.

Con la bonanza de los recursos de tarifa han llegado también dificultades, como el aumento descontrolado de prestadores del servicio de aseo y falsas organizaciones de recicladores que han diezmado los esfuerzos de las organizaciones legítimas y desvían más del 50% de los recursos destinados a mejorar las condiciones de vida de los recicladores. Y es por ello que en coordinación con otras 14 organizaciones de la ciudad hemos conformado la Alianza de Prestadores del Servicio Público de Aseo en la Actividad de Aprovechamiento – Alianza Separa, como estrategia de integración gremial para construir un verdadero esquema de aprovechamiento con la participación real de recicladores de oficio en la ciudad, consolidar modelos de gestión que den respuesta a la transformación digital que vive la ciudad y ser partícipes activos en la nueva reglamentación en materia de gestión integral de residuos sólidos que enmarca el concepto de Economía Circular.

Son muchas las historias que quedan entre el tintero cuando se trata de abarcar catorce años de operación, no alcanzaremos a enumerar la red personas y aliados que ha construido la organización en toda su existencia o los cientos de vidas que directa o indirectamente han sido transformadas por la Cooperativa RECIMED.

Y como por encima de las cifras están las personas, no es extraño que en momentos de “reinvención” y adaptación a la mal llamada “nueva normalidad” que traerá la pandemia que actualmente afrontamos, sean principalmente las mujeres recicladoras del proyecto Rincón del Reciclador y su marca de productos Tejido Verde y los integrantes del Comité Social, los que estén dando muestra del renacer de la Cooperativa RECIMED y sean sus manos las que después de cada jornada de trabajo dediquen unas horas a la entrega de ayudas alimenticias o a confeccionar los tapabocas que nos permiten afrontar de una forma más segura la labor cotidiana de nuestros asociados. Hay en ese gesto una bella forma de reafirmar los valores del cooperativismo: ayuda mutua, responsabilidad, democracia, igualdad, equidad y solidaridad.

Amanecerá y veremos.

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